Vietnam se ha consolidado en los últimos años como uno de los destinos más atractivos para quienes buscan una experiencia internacional enriquecedora sin comprometer su estabilidad financiera. Con un sistema político estable, un entorno dinámico y una cultura fascinante, el país del sudeste asiático combina oportunidades económicas con un costo de vida notablemente inferior al de muchos países occidentales. Sin embargo, como cualquier decisión de este calibre, expatriarse a Vietnam implica analizar tanto sus beneficios como los desafíos inherentes a una mudanza de esta magnitud. Desde los trámites legales hasta la adaptación cultural, pasando por el presupuesto necesario para instalarse cómodamente, es fundamental contar con información precisa antes de dar el paso.
Presupuesto necesario para vivir en Vietnam como expatriado
Coste de vida mensual: alojamiento, alimentación y transporte
Uno de los grandes atractivos de mudarse a Vietnam radica precisamente en su asequibilidad. Para una persona sola que busque mantener un nivel de vida decente, el presupuesto mensual puede oscilar entre los seiscientos y setecientos euros, mientras que aquellos que aspiren a un estilo de vida más holgado de clase media deberán contemplar entre mil quinientos y mil ochocientos euros mensuales. Si lo que se busca son lujos y comodidades premium, la cifra puede elevarse hasta los cuatro mil o cinco mil euros al mes.
En cuanto al alojamiento, el alquiler de un apartamento de una habitación fuera del centro urbano ronda los trescientos cincuenta euros mensuales, cifra que se incrementa hasta los quinientos o seiscientos euros si se prefiere vivir en zonas más céntricas. Las opciones varían considerablemente: desde habitaciones en viviendas compartidas por aproximadamente ciento cincuenta euros hasta casas amplias de cuatro o más habitaciones que superan los ochocientos euros mensuales. Para quienes consideren la compra, el mercado inmobiliario ofrece apartamentos nuevos entre ochocientos y tres mil euros por metro cuadrado, aunque como extranjero solo es posible adquirir el usufructo por períodos de cincuenta a ochenta años.
La alimentación representa otra ventaja considerable. La cesta de la compra mensual con productos locales ronda los doscientos euros por persona, pero es la comida callejera la que realmente sorprende por su relación calidad-precio: platos completos desde apenas setenta céntimos de euro. Un restaurante local puede ofrecer comidas desde dos euros, mientras que las hamburgueserías parten de cinco euros por persona. Para quienes prefieran cocina internacional o establecimientos más refinados, los precios varían entre doce y cuarenta euros por comensal.
El transporte es otro de los puntos fuertes del presupuesto. El noventa por ciento de los desplazamientos en Vietnam se realizan en moto, y servicios como Grab ofrecen tarifas muy competitivas: veinte céntimos por kilómetro en moto y cuarenta en coche. El autobús resulta aún más económico con billetes sencillos de apenas diez a veinte céntimos y abonos mensuales entre diez y doce euros. Para quienes prefieran tener vehículo propio, el alquiler de moto parte de setenta euros mensuales y la compra de una de segunda mano puede realizarse desde doscientos euros. La gasolina, aunque ha experimentado variaciones, rondaba los noventa céntimos por litro en fechas recientes.
Gastos iniciales de instalación y documentación legal
Más allá de los costes recurrentes, trasladarse a Vietnam implica afrontar una serie de gastos iniciales que conviene presupuestar con antelación. Los servicios públicos, que incluyen electricidad, agua y conexión a internet, se sitúan entre ochenta y cien euros mensuales. En cuanto a la telefonía móvil, operadores como Viettel, Vinaphone, MobiFone y Vietnamobile ofrecen paquetes de datos móviles con cuatro gigas diarios desde apenas siete euros al mes.
La documentación legal constituye otro capítulo importante. Aunque los españoles pueden entrar sin visado hasta cuarenta y cinco días, para estancias prolongadas es necesario tramitar una visa electrónica que permite permanecer hasta noventa días o solicitar visados más largos según el propósito de la estancia. El procesamiento de una solicitud de visa suele tardar aproximadamente tres días laborables. Abrir una cuenta bancaria requiere presentar un pasaporte válido y documentación que acredite un permiso de estancia de al menos doce meses, un trámite indispensable para gestionar las finanzas personales con mayor comodidad.
Si la mudanza incluye menores, las escuelas internacionales representan una inversión significativa con mensualidades que oscilan entre trescientos y tres mil euros, mientras que las escuelas locales apenas superan los veinte euros mensuales. El seguro médico familiar, fundamental dado que el sistema sanitario local presenta limitaciones fuera de las grandes ciudades, ronda los cien euros mensuales para dos adultos y un menor. Otros gastos menores pero constantes incluyen gimnasios desde quince euros al mes, peluquerías desde un euro para hombres y siete para mujeres, y servicios de ocio como masajes desde ocho euros por hora.
Principales ventajas de expatriarse a Vietnam
Oportunidades laborales y crecimiento económico del país
Vietnam ha experimentado un crecimiento económico sostenido que lo convierte en un destino atractivo para profesionales de diversos sectores. Las oportunidades laborales se concentran especialmente en manufactura, tecnología, finanzas y turismo, sectores que continúan expandiéndose y demandando talento cualificado. El país ha sabido posicionarse estratégicamente en el sudeste asiático, lo que favorece el establecimiento de empresas internacionales y la generación de empleo para expatriados.
Para los profesores de inglés, Vietnam representa una oportunidad particularmente interesante con salarios que oscilan entre mil doscientos y dos mil euros mensuales, cifras que superan ampliamente el salario mínimo local de aproximadamente ciento setenta euros. Esta diferencia salarial permite a los expatriados disfrutar de un poder adquisitivo considerable y acumular ahorros de manera significativa. Según el estudio Expat Insider 2023 de InterNations, que encuestó a doce mil expatriados de ciento setenta y dos países, Vietnam lidera el índice de finanzas personales desde dos mil veintidós, con más de tres cuartas partes de los encuestados valorando positivamente la asequibilidad de la vida en el país.
Calidad de vida, cultura y entorno social para extranjeros
Más allá de las ventajas económicas, Vietnam ofrece una experiencia vital única. El país destaca por su rica cultura milenaria, paisajes impresionantes que van desde bahías espectaculares hasta arrozales interminables, y una gastronomía colorida reconocida mundialmente. La comunidad de expatriados es cada vez más numerosa y solidaria, especialmente en ciudades como Ho Chi Minh City, Hanói y Da Nang, lo que facilita considerablemente la integración y el establecimiento de redes de apoyo.
Los vietnamitas son conocidos por su amabilidad y hospitalidad, valores profundamente arraigados que priorizan la armonía y la cortesía, especialmente hacia las personas mayores. Este entorno social acogedor contribuye a que los extranjeros se sientan bienvenidos y puedan construir relaciones significativas. Vietnam ocupa actualmente el puesto catorce en la clasificación general de Expat Insider 2023, un reconocimiento que refleja la satisfacción general de quienes han elegido el país como su nuevo hogar.
La ubicación estratégica del país en el sudeste asiático representa otra ventaja considerable para quienes disfrutan explorando nuevos destinos. Desde Vietnam resulta sencillo y económico viajar a países vecinos como Tailandia, Camboya, Laos o Malasia, convirtiendo el país en una base perfecta para conocer la región. La seguridad y comodidad en la vida diaria completan un panorama general muy favorable para expatriados de todo el mundo.
Inconvenientes y desafíos de la vida en Vietnam

Barreras idiomáticas y diferencias culturales significativas
A pesar de sus múltiples atractivos, expatriarse a Vietnam presenta desafíos que no deben subestimarse. La barrera del idioma constituye uno de los obstáculos más evidentes. El vietnamita es una lengua tonal compleja que requiere tiempo y dedicación para dominarla, y aunque en las grandes ciudades cada vez más personas hablan inglés, en zonas menos turísticas la comunicación puede resultar complicada. Esta dificultad afecta no solo las interacciones sociales sino también gestiones cotidianas como compras, trámites administrativos o consultas médicas.
Las diferencias culturales van más allá del idioma. Vietnam posee tradiciones, normas sociales y un nivel de conservadurismo que pueden chocar con las expectativas de expatriados occidentales. Comprender y respetar estas particularidades resulta fundamental para una integración exitosa, pero requiere paciencia, observación y disposición para adaptarse a formas de hacer y entender la vida que pueden resultar inicialmente desconcertantes.
Trámites burocráticos y adaptación al sistema sanitario local
La burocracia vietnamita representa otro desafío considerable. Obtener visados y permisos de trabajo puede convertirse en un proceso complejo y lento que exige navegar por múltiples requisitos y procedimientos administrativos. Esta complejidad burocrática se extiende a otros ámbitos de la vida cotidiana, desde abrir una cuenta bancaria hasta registrar un domicilio, generando frustración en quienes están acostumbrados a sistemas más ágiles y transparentes.
El sistema sanitario, aunque ha mejorado considerablemente en las últimas décadas, continúa en desarrollo. Fuera de las grandes ciudades como Ho Chi Minh City o Hanói, el acceso a atención médica de calidad puede ser limitado, lo que obliga a muchos expatriados a contratar seguros médicos privados y desplazarse a centros urbanos para consultas especializadas. Esta realidad convierte el seguro de salud en una necesidad absoluta más que en una opción.
La contaminación, tanto atmosférica como acústica, constituye un problema significativo especialmente en las grandes urbes. El tráfico caótico, con miles de motocicletas circulando simultáneamente sin respetar estrictamente las normas, puede resultar estresante y peligroso para quienes no están acostumbrados. Adaptarse a esta realidad requiere tiempo y, en muchos casos, modificar hábitos y expectativas sobre movilidad urbana y calidad ambiental.
Aspectos legales y fiscales de la expatriación en Vietnam
Tipos de visados y permisos de trabajo disponibles
Comprender el marco legal que regula la residencia de extranjeros en Vietnam resulta fundamental antes de tomar la decisión de mudarse. Existen diferentes tipos de visado según el propósito y duración de la estancia. La visa de turista permite estancias cortas, mientras que la e-visa Vietnam facilita permisos de hasta noventa días. Para quienes planeen trabajar, la visa de negocios y la visa de trabajo son las opciones pertinentes, cada una con requisitos específicos y documentación asociada.
Los españoles disfrutan de la ventaja de poder entrar sin visado para estancias de hasta cuarenta y cinco días, lo que permite explorar el país y gestionar los primeros trámites antes de solicitar permisos más largos. Sin embargo, para residir y trabajar legalmente es imprescindible obtener un permiso de trabajo, proceso que requiere la intervención del empleador y puede extenderse varias semanas. Entre los documentos importantes que conviene llevar se encuentran el pasaporte con validez suficiente, certificados de nacimiento, permisos de conducir y cualquier titulación académica o profesional que pueda requerirse para la solicitud de empleo o permisos específicos.
Obligaciones fiscales para residentes extranjeros y convenios internacionales
El sistema fiscal vietnamita presenta particularidades que conviene conocer para evitar sorpresas. Los impuestos en Vietnam son relativamente bajos en comparación con muchos países europeos, pero la estructura varía significativamente según la condición de residencia fiscal. Los no residentes pagan una tasa fija del veinte por ciento sobre sus ingresos de origen vietnamita, mientras que los residentes tributan sobre una base progresiva según sus ingresos a nivel mundial, con tasas que pueden alcanzar el treinta y cinco por ciento en los tramos más altos.
El impuesto sobre el valor añadido se sitúa en el diez por ciento, aplicándose a la mayoría de bienes y servicios. Es importante tener en cuenta que la condición de residente fiscal se adquiere generalmente tras permanecer más de ciento ochenta y tres días en el país durante un año natural, momento en el cual las obligaciones tributarias cambian sustancialmente. Vietnam ha suscrito convenios para evitar la doble imposición con diversos países, incluida España, lo que permite en muchos casos compensar los impuestos pagados en un territorio con las obligaciones fiscales en el otro, evitando pagar dos veces por los mismos ingresos. Consultar con asesores fiscales especializados en tributación internacional resulta altamente recomendable para optimizar la situación fiscal personal y cumplir correctamente con todas las obligaciones legales en ambos países.
